¿Elijo con el corazón o con la cabeza?

A la hora de tomar decisiones importantes alguna vez nos hemos sentido en encrucijada de ¿elijo con el corazón o con la cabeza? Y es que se convierte en un verdadero campo de batalla de emociones y pensamientos contradictorios que finalmente nos colapsan y por ende nos dificultan la elección.

Primeramente vamos a explicar a qué nos referimos cuando hablamos sobre estos dos términos. Por un lado tenemos al corazón, es la parte relacionada con los impulsos y deseos. Su lema es “haz lo que sientas”, siempre intenta impulsarnos a actuar de forma desinhibida y hedonista, es el que nos hace ilusionarnos, perseguir nuestros sueños y disfrutar de la vida. Pero para el corazón no existen ni las consecuencias ni los riesgos, ya que no los prevé ni evalúa. Vivir “sin los frenos puestos” nos puede ocasionar sumergirnos en una espiral muy intensa de emociones difíciles de manejar, como la frustración, que nos pueden desbordar y acabar generando más incertidumbre.

Por otro lado tenemos a la cabeza, esta sería nuestra parte más lógica, analítica y responsable. Su lema es “piénsalo dos veces más”, se dedica a recopilar y analizar la información que nos rodea para prever posibles riesgos y consecuencias.En función de éstos, generaestrategias de actuación que salvaguardannuestra integridadaunque a veces éstas difieren tanto con nuestras aspiraciones y deseosque nos acaban desviando de nuestro camino.

Si nos guiamos solo por el corazón podríamos salir heridos, pero si nos guiamos solo con la cabeza podríamos acabar viviendo una vida plana. Como vemos, guiarnos solo por uno de ellos nos conduciría al caos emocional, por si solos no son suficientes, se necesita la combinación de ambas. Un poquito de cada que conforma la que llamamos la «mente sabia«. Esta que, escucha al corazón (la emoción) cuando está en calma y pone cabeza (razón) a la hora de evaluar las opciones.

¿Cómo llegar a esto?

Hay una herramienta que nos puede ayudar a desarrollar la capacidad de conectar ambas direcciones y encontrar un punto de equilibrio común, esta es el mindfulness. Y es que nos han inculcado la importancia de vivir inmersos en alcanzar cada una de las demandas del entorno exterior y a veces nos olvidamos (incluso a veces no sabemos) reorientar el foco atencional y volver a conectar con nuestro interior; parándonos a escuchar cómo nos sentimos, qué es lo que verdaderamente necesitamos, o simplemente valorar y agradecer el momento que estamos viviendo.

Si quieres conocer más de esta herramienta o tienes dificultades para tomar decisiones y necesitas un acompañamiento para poder decidir mejor, no dudes en ponerte en contacto con nosotros!

Ángela López López

Psicóloga Infantil

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies