LAS EMOCIONES Y EL CUERPO

Cada vez estamos más concienciados de que sentimos emociones y que son importantes para nosotros. A veces estas emociones son confusas para nosotros, lo que no nos permite ponerle nombre, tan sólo sentimos el malestar en el cuerpo, de aquí la importancia del mismo para nuestra conciencia emocional y nuestra propia regulación.

En nuestra vida diaria, nos vemos envueltos en multitud de sensaciones y emociones que van manifestándose en el cuerpo sin conciencia. Al finalizar el día, preparamos a nuestro cuerpo al descanso y es entonces cuando, en ocasiones, advertimos que tenemos cierto dolor en el cuello, las piernas, la cabeza…. Durante nuestro quehacer diario, vamos taponando la energía de la emoción en alguna parte de nuestro cuerpo quedando bloqueada allí, como recuerdo de que no le estás prestando atención a lo que está surgiendo en ese momento.

Observar las manifestaciones que están teniendo estas emociones en nuestro cuerpo nos ayuda a prestar atención a nuestra salud emocional, puesto que, cuando de forma habitual bloqueo determinadas emociones en mi cuerpo se irán localizando bloqueos más difíciles de suavizar, al punto que incluso podrán generar una dolencia más crónica o modificará la forma de nuestro cuerpo. Pongo ejemplos: una persona a la que le cuesta dar expresión a su enfado, calla dicha emoción bloqueando en su garganta aquello que sería sano poder expresar, puede acabar con problemas de voz (afonía), cuellos rígidos y doloridos, sensación de agarrotamiento en los brazos o mandíbula. Esto puede ocurrir de forma más o menos puntual o puede convertirse en la dinámica en la que me muevo día a día, lo que me va a implicar que la afonía se convierta en crónica o que tenga dolores de cuello o cabeza de forma repetitiva.

Otro ejemplo nos viene desde la tristeza. Cuando una persona está especialmente conectada con esta emoción, su energía suele ser baja corporalmente hablando, de forma que podemos ver cuerpos encorvados, piernas débiles y poca fuerza en el cuerpo. Incluso la línea de los ojos decae en las sienes manifestando esa mirada de melancolía tan característica de personas muy vinculadas a esta emoción.

Por este motivo, es fundamental incluir a nuestro cuerpo en nuestro autocuidado, para mejorar nuestra salud emocional. Una buena relación entre nuestros pensamientos, emociones y corporalidad es la mejor garantía de sentirnos bien, así que, ¿te apetece descubrir qué aporta tu cuerpo en tu propia salud emocional? Llámanos y te ayudaremos.

Inma García Beviá

Psicóloga Colegiada CV 06074

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