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La menopausia supone una etapa de grandes cambios físicos, emocionales y hormonales a la que no estás preparada. Te pasas media vida deseando que se vaya la regla, pero sin conciencia de que algo vendrá después. Te liberas de una cosa para tener que lidiar con otra/as. Ya sabes, dolor articular o muscular, pérdida de hidratación en la piel, sofocos, cambios de humor, aumento de peso o dificultad para perderlo…Y, entre todos estos cambios, hay uno del que todavía se habla poco: la sexualidad.

La buena noticia es que la menopausia no supone el final de una vida sexual satisfactoria. Sólo significa que nuestro cuerpo funciona de forma diferente y necesita nuevos cuidados y atención.

¿Cómo afecta la menopausia a la sexualidad?

Cada mujer experimenta los cambios de diferente manera, pero te detallo algunos de los que son más fácil encontrar:

  • Es frecuente que aparezcan molestias durante las relaciones sexuales debido a la sequedad vaginal. La disminución de estrógenos produce este efecto y como consecuencia, se puede experimentar dolor.
  • Una disminución del deseo sexual. Las sensaciones físicas cambian. La libido puede disminuir. La excitación suele aparecer más lentamente y la respuesta del cuerpo cambia. Lo que antes despertaba el deseo de forma inmediata, ahora no es tan fácil.
  • Cambios en el orgasmo. Lo que antes necesitabas para conseguir un orgasmo, ahora se ha duplicado, a veces en tiempo, a veces en estimulación, a veces en concentración o conexión mental.
  • Cambios en la imagen corporal. De manera interna, se empieza a tomar conciencia de que nuestro cuerpo cambia también físicamente, lo que no es fácil. La relación con el propio cuerpo se ve afectada a través de disgustarnos con el cuerpo o evitar mirarse, lo que favorece el sentimiento de inseguridad durante la intimidad.

Más allá de las hormonas, otros factores afectan como el estrés, las preocupaciones personales o de pareja y los cambios emocionales que pueden acompañar esta etapa. La sensación puede ser vivida como un duelo por la pérdida de la juventud. Así que, como consecuencia, muchas mujeres evitan las relaciones íntimas o las viven con frustración, afectando tanto a su bienestar como a la relación de pareja.


Sin embargo, es importante recordar que estos cambios son comunes y que la sexualidad puede seguir siendo satisfactoria durante la menopausia. No es bueno renunciar. Nuestras abuelas lo hacían, o dejaban de tener relaciones o era un puro trámite por no dejar a su marido sin desahogo. Era más un deber para el contrato de pareja que un deseo real de ese contacto. No se trata de renunciar al placer, sino de aprender una nueva manera de disfrutarlo.

¿Cómo mejorar la sexualidad durante la menopausia?

  • Habla con tu pareja. La pareja debe entender lo que te sucede y la mejor manera es contándoselo. Explicar lo que estás viviendo favorece la comprensión y evita malentendidos. Cuida tu sexualidad hablando de ella.
  • Dedicar tiempo a la intimidad sin centrarse exclusivamente en la penetración, y explorar nuevas formas de disfrutar favorecen una experiencia más placentera. Debido a que, tanto el deseo como la sensación de excitación bajan, es necesario estimular más, fomentar el juego, las caricias. Buscar momentos de tranquilidad, preparar el escenario, fomentar la relajación y la confianza… preparar a nuestro cuerpo y nuestro cerebro para que se conecte con el placer y el disfrute dejando otras cosas fuera de la estancia. Aunque suene raro, es recordar al cuerpo que es un ser sexual y que debe poner su energía y concentración.
  • Los lubricantes y humectantes vaginales pueden aliviar las molestias físicas, lo que favorece el placer y evita el dolor. Recuerda que, si duele, el cuerpo se resiste y genera rechazo.
  • El ejercicio físico siempre va bien. Ten en cuenta que, en la menopausia, la musculatura se va perdiendo, así que mantener una actividad física beneficia a la sexualidad manteniendo la movilidad. Además, añadir ejercicios para el fortalecimiento del suelo pélvico, nuestro divino tesoro, nos ayudará al control urinario y la contracción de las paredes vaginales durante el acto sexual, entre otras cosas.
  • La alimentación, como siempre, influye. Es mucho más fácil engordar en esta etapa y hay que recordar, más peso, más pesadez, menos agilidad y por tanto, más dificultad a la hora de movernos durante los encuentros sexuales. Hay que hacer mención también que engordar tiene un coste psicológico y emocional. Si ya de por sí, nuestro sistema emocional tiene que hacer frente a los cambios que nos llevan a la vejez, pues la cosa se complica si además tengo que hacer frente al exceso de peso.
  • Cuida el descanso. Durante la menopausia, el sueño se ve afectado, bien porque se duerman menos horas, o porque se duerma de manera irregular. El sueño siempre es nuestra aliada, de forma que, si estamos descansadas, nos va a ayudar a estar más receptivas y dispuestas a cualquier encuentro sexual.
  • Reduce la ansiedad. Aunque esto es fundamental en todas las áreas de la vida, en esta etapa es fundamental, puesto que la ansiedad es una de los factores que favorecen el aumento de peso, falta de sueño, agitación o nerviosismo, apetito sexual, bienestar emocional…
  • Unido a todo lo anterior, trabaja la autoestima para poder adaptarnos a esta nueva etapa. Los cambios, el duelo a la que fui, las molestias físicas… todo hace mella en nuestra autoestima. Cuidarla, por tanto, se hace prioritario.

Aprender a gestionar los cambios propios de esta etapa puede marcar una diferencia significativa. Cuando las dificultades persisten, el acompañamiento profesional permite identificar los factores implicados y desarrollar estrategias adaptadas a cada
mujer.

Si sientes que la menopausia está afectando a tu bienestar emocional, a tu relación de pareja o a tu sexualidad, no tienes que afrontarlo sola. Con el apoyo adecuado es posible recuperar la confianza, mejorar la calidad de las relaciones íntimas y vivir esta etapa con mayor tranquilidad. Ponte en contacto con nosotras y estaremos encantadas de acompañarte de forma personalizada para que vuelvas a disfrutar de tu vida incluso en esta etapa.

Inma García Beviá

CV06074

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