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Vivimos a un ritmo en el que es fácil acostumbrarnos a funcionar en automático: cumplir con nuestras responsabilidades, atender a otras personas, resolver problemas y continuar incluso cuando sentimos que nuestras fuerzas empiezan a agotarse. A veces no ocurre nada especialmente grave, pero llega un momento en el que sentimos que ya no podemos más.
Notamos que nos irritamos con facilidad, que estamos cansados, que nos cuesta concentrarnos o que cualquier pequeño problema parece demasiado.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra cada 10 de octubre, es importante recordar que cuidar nuestra salud psicológica también implica aprender a reconocer cuándo estamos sobrepasando nuestros propios límites.

¿Qué es exactamente la sobrecarga emocional?

La sobrecarga emocional aparece cuando sentimos que las demandas que estamos afrontando superan, durante un periodo de tiempo, nuestra capacidad disponible para gestionarlas. No significa necesariamente que exista un único problema importante ya que en muchas ocasiones es la acumulación de pequeñas preocupaciones, responsabilidades, conflictos, cambios, exigencias y emociones que vamos dejando para después.
Es como si nuestro “depósito” emocional se fuera llenando poco a poco, y podemos continuar funcionando durante un tiempo, pero nuestra capacidad para afrontar nuevas situaciones va disminuyendo.
Por eso, una persona puede sentirse desbordada ante algo que, en otro momento, habría podido manejar sin demasiada dificultad.

¿Cómo puedo saber si estoy emocionalmente sobrecargado?

La sobrecarga emocional no se manifiesta igual en todas las personas, pero existen algunas señales frecuentes. Cómo por ejemplo, podemos notar mayor irritabilidad, dificultad para relajarnos, sensación de estar constantemente preocupados o pensamientos que no conseguimos detener. También puede aparecer cansancio, problemas de concentración, sensación de apatía o una menor capacidad para disfrutar de actividades que normalmente nos hacen bien.
En algunas personas se manifiesta principalmente a través del enfado y en otras, mediante tristeza, ansiedad, ganas de aislarse o sensación de estar al límite. A veces, puede aparecer una sensación difícil de explicar, como la típica frase de “No sé exactamente qué me pasa, pero siento que no puedo con todo”.

Recuerda: Escuchar estas señales significa prestar atención a nuestro estado emocional antes de que el malestar aumente.

¿Por qué pequeñas cosas pueden acabar desbordándome?

Cuando acumulamos estrés y emociones durante mucho tiempo, nuestra capacidad de respuesta puede verse afectada.
Por ejemplo, imaginemos que llevamos semanas preocupados por el trabajo, tenemos conflictos familiares, dormimos peor y apenas encontramos momentos para descansar. En ese contexto, un problema cotidiano, una discusión, un retraso, una tarea pendiente, puede convertirse en la gota que colma el vaso.
Claro, la reacción puede parecer desproporcionada si únicamente observamos el último acontecimiento. Sin embargo, esa reacción no empieza necesariamente ahí: puede ser el resultado de todo lo que hemos ido acumulando. Es por eso, en lugar de preguntarnos
únicamente “¿por qué me he puesto así por esto?”, puede ser útil preguntarnos además “¿qué llevo acumulando durante las últimas semanas?”

¿Qué relación existe entre estrés y sobrecarga emocional?

El estrés forma parte de la vida y no siempre es negativo, ya que puede ayudarnos a responder ante determinadas situaciones y afrontar retos.
El problema de éste aparece cuando las exigencias se mantienen durante demasiado tiempo y no existen suficientes espacios de recuperación. Además, el ser humano no puede estar permanentemente en modo de resolución de problemas. Nuestro bienestar también necesita descanso, relaciones significativas, actividades agradables y momentos en los que no tengamos que estar respondiendo constantemente a demandas externas.
Por eso, reducir la sobrecarga emocional no consiste únicamente en pensar en positivo o intentar controlar lo que sentimos. También implica revisar nuestro ritmo de vida, nuestras prioridades, nuestros límites y la forma en la que estamos afrontando las dificultades.

¿Qué puedo hacer cuando siento que ya no puedo más?

El primer paso puede ser dejar de exigirnos seguir funcionando como si nada estuviera ocurriendo.
Preguntarnos qué estamos necesitando realmente puede ayudarnos a identificar si necesitamos descanso, apoyo, poner un límite, resolver un conflicto, expresar una emoción o simplemente disponer de un espacio para nosotros.
También puede ser útil dividir las preocupaciones ya que no todo tiene que resolverse al mismo tiempo. Diferenciar qué depende de nosotros, qué podemos posponer y qué necesitamos aceptar puede reducir la sensación de que tenemos que solucionar nuestra vida entera de una vez.
Además, hablar con personas de confianza y mantener hábitos básicos de descanso, alimentación, movimiento y desconexión puede favorecer una mejor regulación emocional. Y, sobre todo, pedir ayuda no debería ser considerado un fracaso sino parte de la esencia social del ser humano.

¿Cuándo es recomendable acudir a un psicólogo?

Si la sensación de desbordamiento se mantiene en el tiempo, empieza a interferir en nuestra vida cotidiana o sentimos que nuestros recursos habituales ya no son suficientes, puede ser recomendable consultar con un profesional de la psicología.
La terapia psicológica puede ofrecer un espacio para comprender qué está ocurriendo, identificar los factores que están contribuyendo al malestar y desarrollar recursos para afrontar las dificultades de una manera más saludable.
Recuerda: No es necesario esperar a encontrarnos en nuestro límite para pedir ayuda.

Cuidar nuestra salud mental también significa escucharnos

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, recordar que pedir ayuda forma parte del cuidado psicológico es especialmente importante.
A veces no necesitamos ser más fuertes, hacer más cosas ni aprender a soportarlo todo y quizá necesitamos detenernos, escuchar qué nos está ocurriendo y reconocer que llevamos demasiado tiempo sosteniendo demasiado.
Si sientes que estás atravesando una etapa de sobrecarga emocional y quieres comprender mejor lo que te está ocurriendo, en Lucentum Psicología podemos acompañarte en ese proceso.

Ángela López López

CV15499

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