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Se acerca Halloween, una de las noches en las que todo tipo de monstruos, fantasmas, vampiros, payasos y demás personajes siniestros ocupan las calles. Y no solo los vecindarios se ven ocupados, el dulce sueño de los más pequeños se ve amenazado por oscuras pesadillas que consiguen aterrorizar a muchos de ellos y hacerles pasar un mal trago.

Existen determinados miedos evolutivos en la infancia: desde la desconfianza antes los extraños en los bebés, el miedo a la separación de sus figuras de apego en la primera infancia o el temor a la no aceptación social en preadolescentes y adolescentes. Se trata de etapas que con pequeñas ayudas de papá y mamá deben ir superando para alcanzar aprendizajes que les convertirán en adultos emocionalmente sanos. Sin embargo, en determinadas ocasiones estos miedos no se superan y acaban convirtiéndose en fobias.

Uno de los miedos más frecuentes en la infancia es el miedo a la oscuridad. Teniendo en cuenta algunos aspectos podemos ayudar a los niños a superar esta etapa:

  1. En muchas ocasiones el miedo se genera por la visualización de determinadas películas, series e incluso dibujos que reproducen contenido no adecuado para determinadas edades. Controlar todo el contenido, sea por televisión o internet, al que los niños tienen acceso es muy importante.
  2. Es primordial que los padres diferencien si el niño no quiere ir a la cama porque verdaderamente tiene miedo o porque prefiere seguir disfrutando de algo que considera divertido como seguir jugando o viendo la televisión. En el segundo caso, tenemos que mostrarnos tajantes y hacer cumplir la instrucción.
  3. Debemos seguir una rutina clara y constante a la hora de ir a la cama. Preparar un ambiente adecuado para ir a dormir, incluyendo alguna actividad tranquila como la lectura de un cuento previo al momento de acostarse es fundamental.
  4. La utilización de un enchufe con una pequeña lucecita o una pequeña lámpara con luz tenue puedo ayudar a los niños más pequeños a ir a la cama más relajados y dormir sin miedo.
  5. Cuando los niños se despierten a media noche con miedo o con pesadillas y acudamos a su habitación no debemos encender la luz. Cuando lo hacemos conseguimos que asocien la oscuridad al miedo y la luz a la sensación de protección y tranquilidad que proporcionan los padres.

Si a pesar de todo ello el miedo persiste influyendo negativamente en el descanso del niño, en su desarrollo emocional y en la dinámica familiar es importante que contactemos con un psicólogo que nos oriente y proporcione más pautas. No dudes en contactar con nosotr@s!

Andrea Fuentes Marcos CV14125

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